El presidente Trump actuó rápidamente tras el colapso de las conversaciones de paz con Irán durante el fin de semana. El 13 de abril de 2026, la Marina de EE. UU. impuso un bloqueo naval sobre puertos iraníes y zonas costeras en el estrecho de Ormuz, con el objetivo de frenar los ingresos del régimen provenientes de las exportaciones de petróleo.
Datos de navegación reflejan un impacto inmediato. Al menos dos petroleros con destino a China cambiaron de rumbo poco después de que el bloqueo entrara en vigor. El Rich Starry, cargado de crudo, dio la vuelta al acercarse al estrecho tras salir de Sharjah. El Ostria, con carga parcial vinculada a China, hizo lo mismo. Informes sobre un tercer buque varían, pero el mensaje es claro: las operaciones se han visto afectadas.
Estados Unidos está apuntando a embarcaciones que entran o salen de puertos iraníes, mientras permite el paso de tráfico neutral hacia otros destinos. Trump dejó claro que cualquier embarcación iraní que represente una amenaza será respondida con firmeza.
La estrategia busca presionar económicamente a Irán, cuyos ingresos petroleros son clave, para llevarlo nuevamente a negociaciones, especialmente sobre su programa nuclear.
China, altamente dependiente del crudo iraní, también siente el impacto. La situación refleja una escalada significativa y sus posibles consecuencias en la estabilidad regional y los mercados energéticos globales.

