Rajee Narinesingh saltó a la atención pública a mediados de los 2000 después de un procedimiento estético no autorizado que le dejó daños permanentes. La “doctora” Oneal Ron Morris le inyectó una mezcla de sustancias domésticas —cemento, pegamento industrial y selladores— que se endurecieron bajo su piel, deformando su rostro y cuerpo. Los medios la apodaron “Cara de Cemento”, pero el daño físico fue solo una parte de su sufrimiento. Rajee, mujer transgénero, enfrentó vergüenza, aislamiento y burlas mientras intentaba vivir su verdad.
Su camino hacia la recuperación comenzó al aparecer en el programa Botched, donde los doctores Paul Nassif y Terry Dubrow la ayudaron a retirar los materiales peligrosos y restaurar sus facciones. Con el tiempo, su historia se transformó en un ejemplo de resiliencia y valentía, convirtiéndola en defensora de la atención médica segura y los derechos trans. Aunque las cicatrices persisten, Rajee es hoy símbolo de esperanza, fuerza y autoaceptación radical.

