Durante el parto vaginal, los desgarros perineales son lesiones comunes que ocurren cuando los tejidos del periné (zona entre la vagina y el ano) se estiran más allá de su capacidad. Estos desgarros se clasifican en cuatro grados según su gravedad:
Grado 1: Afecta solo la piel.
Grado 2: Involucra los músculos del periné.
Grado 3: Afecta el esfínter anal.
Grado 4: Llega hasta la mucosa del recto.
Los desgarros de tercer y cuarto grado requieren reparación quirúrgica en el quirófano bajo anestesia epidural o raquídea. La recuperación puede implicar el uso de antibióticos, laxantes y antiinflamatorios durante varias semanas. Además, es recomendable realizar ejercicios de suelo pélvico para fortalecer la zona afectada.
Para prevenir estos desgarros, se pueden realizar masajes perineales durante el embarazo y mantener el periné caliente durante el parto. Estas prácticas ayudan a que los tejidos se estiren más fácilmente, reduciendo el riesgo de lesiones.
Es importante que las mujeres que hayan sufrido desgarros perineales reciban atención médica adecuada y sigan las recomendaciones de su equipo de salud para asegurar una recuperación óptima.

