La piel puede perder firmeza con el paso del tiempo debido al envejecimiento, la exposición al sol, la pérdida de peso o la falta de hidratación. Sin embargo, existen métodos naturales que ayudan a mejorar su aspecto y recuperar la elasticidad. Una de las claves es mantener una buena alimentación rica en proteínas, vitaminas C y E y antioxidantes, ya que estos nutrientes favorecen la producción de colágeno.
Además, aplicar mascarillas caseras con ingredientes como clara de huevo, aloe vera, pepino o aceite de coco puede tonificar la piel y darle un aspecto más terso. Los masajes con aceites naturales (almendra, rosa mosqueta o oliva) estimulan la circulación y mejoran la textura. Practicar ejercicio regularmente también fortalece los músculos y reduce la flacidez.
La hidratación constante, tanto interna como externa, es fundamental. Beber suficiente agua y usar cremas nutritivas refuerza los resultados. Con constancia y cuidados sencillos, es posible reafirmar la piel flácida de forma natural y segura.

