Un neurocientífico analizó las imágenes del asesinato de Charlie Kirk y explicó por qué levantó los brazos inmediatamente después de recibir el disparo. Más que un acto consciente, este movimiento fue probablemente un reflejo defensivo involuntario: la respuesta automática del cuerpo ante un trauma repentino, similar al instinto de cubrirse la cabeza.
El experto también rechazó las teorías que lo relacionaban con la rigidez de descorticación, una reacción típica de lesiones cerebrales graves. En cambio, señaló que una herida catastrófica en el cuello, que habría seccionado vasos sanguíneos importantes, provocó una pérdida de consciencia casi instantánea —menos de medio segundo—, sin tiempo para registrar dolor ni comprender la situación.
En resumen, el movimiento de los brazos no fue un gesto deliberado ni prueba de consciencia, sino un reflejo disparado por el sistema nervioso en el último instante antes de desvanecerse. Es un recordatorio poderoso de cómo el cuerpo humano responde automáticamente a lesiones extremas.

