El Reino Unido reaccionó con dureza a los comentarios del vicepresidente Vance, con veteranos y líderes militares condenando lo que consideraron una falta de respeto hacia las fuerzas aliadas. Recordaron el sacrificio de los 636 soldados británicos que murieron en Irak y Afganistán.
Veteranos destacados como Johnny Mercer y Andy McNab criticaron a Vance por socavar los lazos forjados en combate. Exlíderes militares, entre ellos Lord West y el general Sir Patrick Sanders, también expresaron su desaprobación, subrayando la profunda relación y los sacrificios compartidos entre el Reino Unido y Estados Unidos.
Las figuras políticas se sumaron. El secretario de Defensa en la sombra, James Cartlidge, calificó los comentarios de “profundamente irrespetuosos”, mientras que el exministro de Exteriores James Cleverly y otros parlamentarios instaron a Vance a reconocer las contribuciones británicas. El primer ministro Keir Starmer reafirmó el orgullo por los sacrificios militares del país.
Vance aclaró después que sus palabras no iban dirigidas específicamente al Reino Unido o Francia, sino a países sin experiencia reciente en el campo de batalla, aunque la polémica persiste.

