En un insólito momento en la corte, un hombre llegó empujado en una silla de ruedas, asegurando que era físicamente incapaz de ponerse de pie y alegando que esa condición demostraba su inocencia. Su argumento: se trataba de un error de identidad. Al inicio, la sala lo miraba con respeto y cierto escepticismo.
De repente, ocurrió lo inesperado. Una persona disfrazada de oso entró por la puerta del tribunal y caminó directamente hacia el acusado. La sorpresa fue tan grande que el hombre, asustado, saltó de la silla de ruedas y dejó al descubierto su engaño. El juez no dudó en señalar la farsa, y el acusado, sin salida, terminó declarándose culpable.
La sala estalló entre risas, murmullos y gestos de incredulidad. Lo que empezó como una mentira calculada terminó convertido en una de las caídas más humillantes en un juicio. El video viral es prueba de que la verdad siempre sale a la luz, incluso de las formas más inesperadas.

