Un vuelo rutinario de Estambul a Chipre se volvió caótico cuando una pasajera desafió las normas de seguridad aérea y comenzó a fumar a mitad del trayecto. Los viajeros, sorprendidos, intervinieron rápidamente y le quitaron el cigarrillo y el encendedor antes de que la situación empeorara. Testigos afirmaron que la mujer sabía perfectamente que estaba prohibido fumar, pero decidió ignorar la regla, actuando de forma imprudente y perturbadora.
Las azafatas reaccionaron con rapidez, advirtiéndole sobre las graves consecuencias legales —fumar en un avión es un delito que puede conllevar multas o incluso arresto—. Pese a ello, la pasajera se mostró agresiva y poco cooperativa, lo que obligó a la tripulación a vigilarla durante el resto del vuelo.
Al aterrizar en Chipre, las autoridades fueron informadas del incidente. Expertos recordaron que fumar a bordo representa un riesgo extremo de incendio. Gracias a la rápida acción de pasajeros y tripulantes, se evitó una posible tragedia.

