Lo que empezó como una compra cotidiana se volvió inquietante. El narrador compró un paquete de salchichas, comió algunas y guardó el resto en el refrigerador. A la mañana siguiente, mientras preparaba el desayuno, el cuchillo chocó contra algo inesperadamente duro dentro de una salchicha. Pensando que estaba congelada, intentó cortar de nuevo, pero la resistencia persistía. Al mirar más de cerca, un brillo metálico llamó su atención: un USB incrustado en la carne. El shock y la repulsión lo invadieron al darse cuenta de que ya había comido algunas.
La curiosidad superó al miedo y conectó el dispositivo a la computadora. Contenía una sola carpeta llamada “ÁBREME”, con una foto: un hombre mirándolo a la cámara, riendo. La imagen era perturbadora. Surgieron preguntas —un error de fabricación, una broma, o algo más siniestro—. La experiencia dejó al narrador inquieto, transformando una comida rutinaria en un misterio escalofriante.

