Un niño pequeño, de aproximadamente dos años, fue encontrado en circunstancias muy inusuales, lo que generó preocupación inmediata. El pequeño estaba solo y visiblemente asustado, escondido y sin supervisión en un lugar que alarmó a quienes lo encontraron.
Las autoridades tuvieron dificultades para identificar su identidad o localizar a su familia. El niño no lloraba; parecía en un estado de suspensión, ni totalmente asustado ni completamente tranquilo, simplemente atrapado en un momento de confusión.
Tras su hallazgo, el menor fue puesto bajo custodia protectora mientras continuaban las investigaciones. El caso resalta la vulnerabilidad de los niños pequeños en situaciones sin supervisión y subraya la importancia crucial de la vigilancia por parte de la comunidad y los tutores.

