La chica triste se casó con el hombre de 70 años, y diez días después descubrió algo que no esperaba: no era riqueza, ni un secreto oscuro, sino una paz que jamás había sentido.
Descubrió que por primera vez en mucho tiempo despertaba sin ansiedad. Kenji le preparaba té por las mañanas, le dejaba pequeñas notas con chistes malos, y escuchaba cada una de sus ideas como si fueran tesoros.
También encontró algo más: una fotografía antigua escondida en un libro que él había olvidado. En ella, Kenji aparecía joven, riendo bajo la lluvia con un grupo de amigos. Al reverso, una frase escrita a mano decía: “La felicidad siempre llega cuando aprendemos a verla.”
Al leerla, entendió que ese hombre que parecía tan tranquilo había vivido pérdidas, amores, fracasos y renaceres. Y que aun así seguía eligiendo la bondad.
Diez días después, Yuki descubrió que no se había casado con un anciano… sino con un alma luminosa.

