Una niña de 13 años llegó a casa con dos bebés recién nacidos en brazos, cubierta de barro y sangre. Su madre, Mariana, llamó de inmediato al 911. La joven, Lucía, temblaba y apenas podía hablar, diciendo que no recordaba bien lo sucedido, solo que alguien llamado Emilia había estado en peligro.
La policía, liderada por el oficial Carlos Méndez y la joven Valeria Santos, llegó rápidamente y revisó a los bebés, quienes estaban débiles y fueron trasladados al hospital. Lucía reveló que encontró a Emilia, de 16 años, atada en un almacén abandonado, donde el olor a sangre y las marcas en la pared indicaban lucha y cautiverio. Emilia había sido asesinada, y Lucía había llegado demasiado tarde para salvarla.
Durante el interrogatorio, Lucía mencionó a Javier Guzmán, quien la había amenazado y estaba vinculado a la red de tráfico de personas. Interpol confirmó que planeaba vender a los bebés. Gracias a la valentía de Lucía, los niños fueron salvados, aunque Emilia no sobrevivió. La policía intensificó la búsqueda para capturar a Guzmán antes de que fuera demasiado tarde.

