Este fin de semana México vivió una ola de tragedias que dejó al país con el corazón en la mano. Lo que debía ser descanso se convirtió en luto nacional: múltiples accidentes carreteros dejaron escenas devastadoras y familias destruidas, incluido el fallecimiento de una joven futbolista que conmocionó a su comunidad. A la par, la naturaleza mostró su fuerza con grietas gigantes en la tierra y fenómenos meteorológicos que sembraron miedo e incertidumbre.
Mientras tanto, en redes sociales surgió un contraste doloroso: entre el duelo colectivo, algunos continuaron con su rutina de selfies, filtros y vanidad digital, generando indignación por la desconexión con la realidad del país. Además, emergieron casos que exhiben profundas desigualdades: niños trabajando para sobrevivir, familias en pobreza extrema y situaciones de abuso que estremecen.
México amaneció herido, atrapado entre tragedias, injusticia y cansancio social. En medio del dolor, solo queda abrazar a los nuestros y mantener la esperanza de días más seguros y dignos.

