Los líderes mundiales reaccionaron de inmediato después de que el expresidente estadounidense Donald Trump anunciara que Estados Unidos había llevado a cabo un “ataque muy exitoso” contra tres sitios nucleares en Irán, incluido Fordo. El canciller iraní Abbas Araghchi condenó los bombardeos como una grave violación del derecho internacional y advirtió que Teherán “se reserva todas las opciones” en su respuesta. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu celebró la decisión como histórica, mientras que China la denunció y pidió una desescalada urgente.
El secretario general de la ONU, António Guterres, alertó que el ataque representa una escalada peligrosa y reiteró que la única salida posible es la vía diplomática. La Unión Europea y el Reino Unido pidieron a todas las partes regresar a la mesa de negociación. Gobiernos de Medio Oriente, como Arabia Saudita y Líbano, expresaron preocupación, mientras que grupos aliados de Irán condenaron la ofensiva. Rusia criticó a Trump, y Japón, Venezuela, Cuba, México, Australia y Corea del Sur reclamaron moderación. El Papa Leo instó al mundo a evitar una guerra mayor.

