En la década de 1980, se convirtió en el gran amor platónico de miles de fans gracias a su papel en Crocodile Dundee. La cámara la adoraba y su rostro aparecía en revistas, posters y programas de televisión. Sin embargo, con el paso del tiempo, desapareció silenciosamente del brillo de Hollywood. Su nombre: Linda Kozlowski.
Aunque fue una de las figuras más queridas de su época, Linda decidió retirarse tras su última película junto a Paul Hogan. Eligió dejar atrás la fama, las alfombras rojas y la presión constante de la industria.
Hoy vive una vida completamente distinta. Lejos del ruido, disfruta de días tranquilos dedicados a proyectos personales y a la privacidad que siempre deseó. Quienes estuvieron enamorados de ella hace décadas quedarían sorprendidos al verla ahora… pero para Linda, esta transformación no se trata de fama, sino de encontrar paz y autenticidad.

