Una simulación viral ha reavivado el debate sobre los efectos que Ozempic puede tener en el cuerpo, especialmente ante su creciente uso para la pérdida de peso. La simulación muestra cómo el medicamento entra en el torrente sanguíneo y envía señales al cerebro para generar sensación de saciedad, reduciendo de forma notable el apetito. Aunque este mecanismo puede provocar una pérdida de peso visible, los expertos advierten que los cambios no se limitan solo a la grasa corporal.
Algunos estudios indican que parte del peso perdido puede provenir del músculo e incluso de la masa ósea, lo que podría debilitar el organismo con el tiempo si no se acompaña de una alimentación adecuada y ejercicio de fuerza. También preocupa lo que ocurre al suspender el tratamiento, ya que la grasa puede recuperarse más rápido que el músculo, alterando la composición corporal.
La simulación también señala efectos secundarios comunes como náuseas, digestión lenta y fatiga. Desarrollado originalmente para tratar la diabetes tipo 2, Ozempic no es una solución milagro y debe usarse bajo supervisión médica.

