No te dejes engañar por la carne que ves en los supermercados: muchas veces lo que compras no es tan simple ni tan sano como parece. Muchos productos cárnicos preparados contienen aditivos, agua, conservantes, sal y otras sustancias que no forman parte de la carne pura, reduciendo su calidad nutricional y engañando al consumidor sobre lo que realmente está comprando.
Además, en ocasiones el etiquetado puede inducir a error. Palabras como “jugoso”, “tierna” o nombres atractivos no siempre reflejan productos frescos o de alta calidad, sino carne industrializada con elementos añadidos para mejorar su apariencia sin aportar beneficios reales.
Hay casos incluso de productos mal etiquetados o mezclas de carnes provenientes de distintos lugares que se venden como si fueran locales, lo que ha llevado a investigaciones en algunos mercados.
Para proteger tu salud, revisa siempre la etiqueta con atención, prefiere carne fresca de confianza y no te dejes llevar solo por ofertas o nombres llamativos. Decidir con información te ayuda a comprar mejor y evitar productos de baja calidad.

