La pérdida del deseo sexual en las mujeres es más común de lo que muchos creen, y puede deberse a múltiples factores que van más allá de la simple falta de interés. Uno de los motivos más frecuentes es el estrés y la fatiga, ya que las exigencias del trabajo, la familia y otras responsabilidades pueden agotar la energía física y emocional necesaria para el apetito sexual.
Otro factor importante es el desequilibrio hormonal, que puede presentarse durante el ciclo menstrual, el embarazo, la lactancia o la menopausia. Estos cambios hormonales afectan directamente la libido y pueden disminuir el interés sexual temporal o de forma más prolongada.
La salud emocional también juega un papel fundamental: la ansiedad, la depresión o experiencias traumáticas pueden interferir con el deseo y la conexión íntima. La calidad de la relación de pareja, incluyendo la comunicación y la confianza, es otro aspecto clave; los conflictos no resueltos o la falta de cercanía pueden generar una disminución del deseo.
Por último, ciertos medicamentos o condiciones de salud como problemas tiroideos o dolor crónico también pueden influir. Identificar la causa es el primer paso para buscar soluciones junto a profesionales de la salud. Ver más en comentarios.

