Minneapolis ha quedado sacudida por otro encuentro mortal entre agentes federales de inmigración y un residente local. Un hombre de 37 años murió durante una operación de control migratorio realizada antes del amanecer en el sur de la ciudad, lo que desató protestas, indignación y una renovada desconfianza hacia las autoridades federales. Los funcionarios aseguran que los agentes dispararon después de que el hombre supuestamente representara una amenaza y se negara a obedecer órdenes. Sin embargo, esa versión pronto chocó con videos que comenzaron a circular en redes.
Las grabaciones parecen mostrar a varios agentes rodeando y sometiendo al hombre antes de que se escuchen los disparos, lo que avivó la ira en una ciudad aún marcada por episodios pasados de violencia policial y federal. En cuestión de horas, multitudes salieron a las calles exigiendo justicia, mientras la policía antidisturbios usaba gas lacrimógeno y comercios cercanos cerraban por temor.
Para muchos residentes, este hecho se ha convertido en un punto de quiebre. Líderes estatales y locales advierten que las operaciones federales agresivas están aumentando las tensiones y poniendo vidas en riesgo. Aunque hay investigaciones en curso, para gran parte de la comunidad el daño ya está hecho y la confianza se ha erosionado profundamente.
