Con el paso de los años, el cuerpo cambia y responde de manera distinta a la alimentación. Después de los 50, la energía puede disminuir, la digestión volverse más lenta y el corazón, la presión arterial y los músculos necesitan más cuidado. Por eso, pequeños hábitos diarios pueden influir mucho en el bienestar general.
Un ejemplo sencillo es añadir un plátano al día. No es un tratamiento médico, pero aporta nutrientes útiles para el organismo. Contiene potasio, un mineral que ayuda a equilibrar el sodio y contribuye a mantener la presión arterial más estable. También participa en el funcionamiento adecuado del corazón al apoyar el ritmo cardíaco.
Su contenido de fibra favorece la digestión y puede aliviar el estreñimiento común en la edad adulta. Además, sus carbohidratos naturales proporcionan energía gradual sin cambios bruscos, mientras que la vitamina B6 contribuye al metabolismo energético.
El plátano también puede ayudar a reducir la incomodidad muscular, especialmente en personas propensas a calambres. Es práctico, económico y fácil de incorporar a la rutina diaria.
No reemplaza una dieta equilibrada, pero convertirlo en un hábito constante puede ser un pequeño paso hacia una salud más estable con el tiempo.

