En el mundo actual, a menudo confiamos en reseñas positivas, fotos cuidadas y plataformas de confianza para tomar decisiones. Pero esa confianza puede ser frágil. Mi esposa y yo lo aprendimos de primera mano durante una estadía en lo que parecía un Airbnb normal. Ella notó una luz tenue parpadeando en el detector de humo. Curioso e inquieto, retiré la cubierta — y encontré una lente oculta.
Una cámara. Mi corazón se aceleró. Sin decir una palabra, empaquetamos y nos fuimos, llenos de adrenalina. Desde un estacionamiento distante, publiqué una reseña detallada advirtiendo a otros. Momentos después, el anfitrión respondió fríamente: “Lo entendiste mal. Eso es parte de nuestro sistema de seguridad privado. Lo has manipulado.”
El mensaje resultó amenazante. Al revisar mis fotos, vi un tenue reflejo rojo en la cortina — había más de un dispositivo. No volvimos. Reservamos un hotel seguro, destruimos el teléfono usado para la reserva y presentamos un informe.
La experiencia fue inolvidable: la confianza debe ir acompañada de vigilancia. La seguridad puede ser frágil y, a veces, un pequeño detalle revela la verdad.

