Conocida como la “mujer vampiro”, María José Cristerna es mucho más que tatuajes, piercings y colmillos; es un símbolo de renacimiento y resiliencia. Nacida en una familia religiosa en México, fue una joven tranquila y estudiosa de derecho, con sueños convencionales. Nadie habría imaginado que esa dulce joven se transformaría en un ícono mundial de autoexpresión radical.
Su metamorfosis comenzó a los 14 años y hoy ostenta un récord Guinness con más de 50 modificaciones corporales, incluyendo tatuajes, piercings, implantes subdérmicos y lengua partida. Cada marca narra su historia: sobrevivió a un matrimonio abusivo, reclamó su vida y convirtió su cuerpo en un lienzo de arte y libertad.
María explica: “Cada tatuaje es sagrado, como un hijo. Debes amarlo y protegerlo toda la vida.” Su camino desafía juicios y apariencias, recordándonos que la valentía a veces es silenciosa: transformar el dolor en belleza y el miedo en amor propio.

