Algo en los últimos momentos de Harambe sigue inquietando a la gente. Cuando el gorila fue abatido en 2016 después de que un niño cayera en su recinto, el mundo quedó impactado: una decisión aparentemente instantánea desató un intenso debate global.
Los especialistas en conducta animal siguen divididos: algunos interpretan la postura y los movimientos de Harambe como curiosos o protectores más que agresivos, mientras otros argumentan que su tamaño y fuerza hacían la situación demasiado peligrosa para arriesgarse.
Más allá de la tragedia inmediata, su muerte planteó preguntas sobre la propia existencia de los zoológicos. ¿Pueden siquiera los recintos más modernos reproducir la vida en libertad? Críticos dicen que no, mientras defensores destacan su papel en conservación y educación.
El incidente expuso fallos de seguridad y llevó a revisar barreras y protocolos en zoológicos de todo el mundo. Aunque Harambe es recordado en memes, su legado es más profundo: equilibrar la seguridad humana con la dignidad animal.

