Durante una visita al Parque del Condado de Gwinnett, Leslie Howe vio una extraña criatura peluda que llamó la atención de sus hijos. Parecía inofensiva, pero su instinto le impidió dejar que la tocaran, una decisión que pudo haberles salvado de un daño grave.
La “oruga peluche” o “pus caterpillar”, la oruga más venenosa de Estados Unidos, puede parecer suave y adorable, pero esconde espinas tóxicas que pueden causar dolor intenso, náuseas y sudoración abundante. Estas orugas se encuentran desde Florida hasta Carolina del Norte, y a menudo caen de los árboles o se desplazan por parques y jardines.

Algunos niños han sufrido dolores insoportables tras el contacto, a veces solo con rozarlas. Los expertos advierten mantener una distancia segura y nunca tocarlas, especialmente con niños pequeños cerca. Comparte esta advertencia para ayudar a proteger a otros de esta peligrosa criatura.

