Un encuentro notable en un santuario de vida silvestre captó recientemente la atención de visitantes tras observar la reacción de un gorila ante una cuidadora embarazada. El santuario, conocido por los estrechos vínculos que mantienen los empleados con los animales, se convirtió en el escenario de un momento que muchos describieron como conmovedor e inesperado.
La cuidadora, que estaba embarazada, había trabajado de cerca con la tropa de gorilas durante varios meses. Según el personal del santuario, el gorila, una hembra adulta, había desarrollado una fuerte familiaridad con la cuidadora a través de rutinas diarias de alimentación, actividades de aseo y suaves interacciones. El día del encuentro, la cuidadora realizaba sus tareas habituales mientras mostraba signos visibles de embarazo.
Testigos relataron que el gorila se acercó con calma y permaneció cerca de ella durante varios minutos. En lugar de mostrar agresividad o temor, el gorila parecía atento y notablemente cuidadoso. El personal del santuario, entrenado en el comportamiento de primates, interpretó su lenguaje corporal como curiosidad y calma, no estrés.
Expertos destacan que los primates son animales sociales y perceptivos, capaces de responder a cambios sutiles en los humanos, especialmente cuando existe un vínculo previo. Este encuentro fue ampliamente compartido por mostrar una conexión pacífica y profunda entre un ser humano y un gorila, recordando la inteligencia y sensibilidad emocional de estos grandes simios.

