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El perro le dio a su amo un último abrazo antes de dormirlo, y todo

El pecho de Leo, que apenas unos instantes antes se alzaba con respiraciones forzadas y entrecortadas, comenzó a calmarse hasta encontrar un ritmo sorprendentemente suave y constante. La habitación, cargada de tristeza y expectativa, quedó suspendida en un silencio incrédulo. La veterinaria, cuyas manos expertas estaban listas para ofrecer el alivio final, dudó. Sus ojos se abrieron de par en par mientras recorrían el cuerpo de Leo, buscando una explicación, como si estuviera presenciando un milagro ante sus propios ojos.

El silencio solo era interrumpido por el leve zumbido de las luces del techo. La asistente, de pie junto a la veterinaria, se inclinó hacia adelante, y su expresión pasó de la compostura profesional a un asombro absoluto. Los ojos de Leo, antes opacos y lejanos, ahora brillaban con una claridad que parecía perdida para siempre. Su cola, que había permanecido inmóvil y sin vida, se movió suavemente, como un gesto lleno de esperanza.

El corazón de Artem latía con fuerza. Se había preparado para ese momento, para la despedida final, y sin embargo allí estaba su fiel compañero, desafiando lo inevitable. Los ojos profundos de Leo se encontraron con los suyos, y en ellos Artem vio una chispa de determinación, una negativa silenciosa a rendirse todavía.

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Este médico forense se aprovechó de la situación sin saber que…

Remembering a Life That Left an Indelible Mark on Screen