Mike Pence ha sido nombrado nuevo presidente de la Heritage Foundation, el influyente centro de pensamiento conservador que durante décadas ha sido clave en la configuración de la política del Partido Republicano. El anuncio se hizo en una reunión a puerta cerrada en el Capitolio, donde Pence prometió devolver a la institución sus “raíces de la era Reagan” con un firme liderazgo conservador.
Con efecto inmediato, su nombramiento marca un giro estratégico. Pence planea impulsar el Project 2025 de Heritage —un plan de transición de 920 páginas— y convertirlo en una hoja de ruta de gobierno para la próxima administración republicana, independientemente del candidato. El presidente de la junta, Thomas Saunders, elogió su enfoque en las ideas por encima de las personalidades, comentario que algunos interpretaron como un distanciamiento silencioso de Trump.
La reacción en el Partido Republicano estuvo dividida: aliados de Trump como Marjorie Taylor Greene ridiculizaron la decisión, mientras que Mitch McConnell destacó el “peso intelectual” de Pence. Evitando mencionar a Trump, Pence subrayó la importancia de “ganar la guerra de las ideas”. Su primera iniciativa será una serie de conferencias Fe y Libertad con figuras emergentes del partido, dejando claro que no se trata de una retirada política, sino de una jugada de poder.

