Tras la muerte del enfermero de cuidados intensivos Alex Jeffrey Pretti, sus padres han revelado nuevos detalles sobre los meses previos al incidente que aportan mayor contexto a su historia. Pretti, de 37 años, había renunciado discretamente a su trabajo en el Centro Médico de Asuntos de Veteranos de Minneapolis varios meses antes de su fallecimiento, algo que sorprendió a colegas que lo conocían como un profesional comprometido y dedicado al cuidado de los demás. Su padre explicó que, en las semanas previas, Alex mostraba cambios en su comportamiento. Hablaba con más intensidad sobre “defender lo correcto” y “marcar una diferencia”, lo que generó preocupación en su familia.
Alex comenzó a asistir con mayor frecuencia a protestas en Minneapolis contra las políticas federales de inmigración, especialmente después de que otro manifestante muriera a principios de enero. Sus padres dijeron que le pidieron cautela y que evitara situaciones peligrosas, pero él siguió participando en manifestaciones y actividades comunitarias. Personas cercanas lo describen como alguien profundamente frustrado por políticas que consideraba injustas y decidido a ayudar, incluso cuando eso implicaba riesgos personales.
Su muerte ocurrió durante una operación caótica que atrajo atención nacional y reavivó el debate sobre el uso de la fuerza, la protesta y la seguridad civil.

