KFC ha llevado su promesa de “siempre abierto” a un nuevo nivel al rediseñar sus restaurantes y eliminar las puertas tradicionales. La cadena de comida rápida anunció que varias de sus sucursales contarán con entradas completamente abiertas, transformando la fachada en una declaración audaz sobre accesibilidad y conveniencia. En lugar de que los clientes tengan que empujar puertas, pueden entrar directamente al restaurante en cualquier momento, reforzando el compromiso de KFC de estar disponible las 24 horas, los 7 días de la semana.
Esta medida forma parte de un esfuerzo más amplio de la compañía por repensar la forma en que las personas interactúan con sus espacios y desafiar las normas convencionales del diseño minorista. Al eliminar las barreras físicas, KFC busca crear una experiencia más fluida que refleje las expectativas modernas de conveniencia, especialmente en zonas urbanas de alto tráfico donde los clientes esperan un acceso rápido y sin fricciones.
Según la marca, el cambio de diseño también sirve como una señal visual: una declaración de que el restaurante siempre está listo para atender. El concepto de entrada abierta comunica que, ya sea de madrugada o tarde en la noche, los clientes son bienvenidos sin restricciones.
Aunque poco convencional, el rediseño ha generado conversación sobre cómo los entornos físicos pueden influir en la percepción del servicio y la disponibilidad, y KFC asegura que esto es solo el comienzo de más innovaciones.
