Lo que comenzó como una mañana normal se volvió trágico cuando una niña de 9 años desapareció camino a la escuela. Su alegre despedida se convirtió en desesperación cuando pasaron las horas sin señales de ella. La desaparición sacudió a toda la comunidad, transformando la rutina diaria en una búsqueda urgente y un dolor compartido.
Autoridades, voluntarios y vecinos se unieron para revisar grabaciones y recorrer la zona en busca de pistas. El caso recordó que la seguridad de cada niño es una responsabilidad colectiva. Conocida por su bondad y creatividad, las obras de arte de la niña aún decoran su habitación, como símbolos silenciosos de sus sueños.
En todo el país, desconocidos encienden velas y elevan oraciones, movidos por la empatía y la esperanza. Su familia mantiene la fe, confiando en que la luz vencerá a la oscuridad. Proteger la inocencia es tarea de todos.

