Una tarde tranquila en Lake Cargelligo, un pequeño pueblo del centro oeste de Nueva Gales del Sur donde todos se conocen, se convirtió en caos tras reportes de disparos que provocaron un gran operativo policial. Sirenas, cierres de calles y miedo reemplazaron la rutina. Las autoridades confirmaron tres personas fallecidas en dos lugares cercanos y un hombre hospitalizado en estado grave pero estable. La policía acordonó varias escenas y pidió a los vecinos permanecer dentro de sus casas mientras aseguraban la zona. Para la comunidad, la violencia rompió la sensación de seguridad propia de la vida rural.
La primera llamada llevó a los agentes a Bokhara Street, donde un hombre y una mujer fueron hallados muertos dentro de un automóvil. Poco después se reportaron más disparos en Walker Street. Allí encontraron a otra mujer sin vida y a un hombre herido que fue trasladado para recibir tratamiento. Equipos tácticos y helicópteros participaron debido al riesgo activo.
Los investigadores identificaron a un sospechoso que huyó en un vehículo municipal y podría seguir armado. Los primeros indicios apuntan a un posible contexto doméstico, lo que reabre preocupaciones sobre señales de alerta y prevención en comunidades pequeñas.

