Al menos 16 cuerpos han sido encontrados en el mismo bayou de Houston, lo que ha generado preocupación pública sobre la posible existencia de un asesino en serie. El hallazgo más reciente ocurrió el 8 de octubre, cuando un equipo de buzos recuperó un cuerpo en White Oak Bayou. Las autoridades afirman que no hay signos claros de juego sucio y que las causas de muerte aún no se han determinado. A mediados de septiembre se encontraron cinco cuerpos en una semana, seguidos de otro el 26 de septiembre. Aunque la frecuencia ha alarmado a los residentes, la policía no ha vinculado los casos.
El alcalde John Whitmire calificó la situación de inquietante, pero advirtió contra los rumores, enfatizando que no hay evidencia de un asesino en serie. Señaló que la extensa red de vías fluviales de Houston provoca con frecuencia ahogamientos accidentales, afectando especialmente a la población sin hogar, cuyos fallecimientos a veces no se reportan. Los oficiales de policía coincidieron en que no se han establecido conexiones entre los casos.
Las víctimas incluyen hombres y mujeres de entre veinte y sesenta años, entre ellos la estudiante de 20 años Jade McKissic, encontrada el 15 de septiembre tras haber sido reportada como desaparecida.

