Un devastador accidente ocurrió en un centro de imágenes médicas en Long Island, después de que un hombre que llevaba una pesada cadena metálica fuera violentamente atraído por una máquina de resonancia magnética (MRI).
El incidente tuvo lugar en Nassau Open MRI. Keith McAllister, de 61 años, había acompañado a su esposa, Adrienne Jones-McAllister, para un estudio de rodilla. Según informes, durante el procedimiento ella pidió al técnico que llamara a su esposo para ayudarla a bajarse de la camilla.
Keith entró en la sala usando una cadena metálica de aproximadamente 9 kilos que utilizaba para entrenar. El potente campo magnético reaccionó de inmediato, atrayéndolo con gran fuerza hacia el equipo.
Adrienne recordó el momento con horror: la máquina lo jaló violentamente y, pese a sus gritos para que apagaran el aparato, el técnico no pudo liberarlo por la intensidad del magnetismo. Tras ser retirado, sufrió múltiples ataques cardíacos y falleció al día siguiente.
Las máquinas MRI generan campos magnéticos extremadamente potentes capaces de mover objetos metálicos pesados. Este caso subraya la importancia vital de cumplir estrictamente los protocolos de seguridad incluso para acompañantes y visitantes.
