Durante una declaración desde la Oficina Oval el 22 de julio, Donald Trump afirmó ante periodistas que “todo está ahí” y calificó los hechos como “traición”, acusando al expresidente Barack Obama de intentar robar las elecciones de 2016. Trump sostuvo que la administración Obama manipuló información de inteligencia para impulsar la narrativa de una supuesta interferencia rusa y “confundir el proceso electoral” de una manera nunca antes vista.
Como en ocasiones anteriores, Trump no presentó pruebas que respalden sus acusaciones. Sus declaraciones se produjeron después de comentarios de la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, quien también habló de una supuesta “conspiración traicionera” relacionada con Rusia.
Rusia ha negado reiteradamente cualquier participación en las elecciones de 2016. Por su parte, la administración Obama reconoció intentos de interferencia, pero afirmó que no influyeron en el resultado final.
Desde el entorno de Obama respondieron que normalmente ignoran la desinformación constante, pero consideraron estas acusaciones lo suficientemente graves como para pronunciarse públicamente.

