Un niño de 4 años fue llevado de urgencia al hospital después de que sus padres notaran extrañas líneas similares a serpientes extendiéndose por su palma. Días antes, había estado jugando en un montón de arena y se hizo un pequeño rasguño entre los dedos. Al principio parecía inofensivo, pero pronto aparecieron delgadas líneas retorcidas bajo la piel, lo que provocó la visita de emergencia.
Los médicos descubrieron la causa: larvas de esquistosoma, un parásito que puede ingresar al cuerpo a través de cortes o abrasiones al estar en contacto con agua o arena contaminadas. Los esquistosomas son gusanos parásitos que se encuentran en agua dulce estancada o contaminada. Una vez dentro, las larvas viajan por los vasos sanguíneos, maduran y ponen huevos que pueden dañar órganos vitales.
Los síntomas tempranos de la esquistosomiasis aguda incluyen fiebre, erupciones, dolor abdominal, diarrea y tos. Sin tratamiento, la infección crónica puede causar agrandamiento del hígado o bazo, anemia, problemas digestivos y sangre en la orina o heces. La atención médica inmediata y evitar fuentes de agua inseguras son clave para prevenir esta grave enfermedad parasitaria.

