La funeraria “Return to Nature” de Colorado, conocida por sus servicios de entierro ecológicos, se convirtió en el centro de un escándalo impactante. Investigadores descubrieron casi 200 cuerpos en descomposición, urnas llenas de concreto en lugar de cenizas y un fraude financiero generalizado. Jon y Carie Hallford, responsables del negocio, se declararon culpables de 191 cargos graves de abuso de cadáveres y conspiración para cometer fraude electrónico, enfrentando entre 15 y 20 años de prisión.
Los Hallford también malversaron más de $800,000 en fondos de ayuda pandémica para gastos de lujo y estafaron a familias afligidas por $130,000 en servicios nunca realizados. Algunos familiares recibieron cuerpos equivocados, mientras que otros encontraron a sus seres queridos abandonados en bolsas durante años. Las autoridades revelaron intentos de ocultar la conducta delictiva sellando las instalaciones y desestimando las quejas.
El caso expuso fallas regulatorias en la industria funeraria de Colorado, resaltando la necesidad de licencias, certificaciones y supervisión. El escándalo Hallford es un recordatorio sombrío de que, sin salvaguardas, incluso los momentos de duelo pueden ser explotados, exigiendo reformas urgentes para proteger a los fallecidos y sus familias.

