Los calambres en las piernas, espasmos repentinos y dolorosos que suelen ocurrir por la noche o después de actividad prolongada, generalmente se relacionan con deshidratación, fatiga muscular o deficiencias de minerales. Sin embargo, cuando los calambres son persistentes o inusualmente intensos, pueden indicar un problema más profundo, incluido un mal funcionamiento de los riñones.
Los riñones juegan un papel clave en la salud muscular al regular electrolitos como sodio, potasio, calcio y magnesio, esenciales para la contracción y relajación adecuadas de los músculos. Cuando su función se ve afectada, estos minerales pueden desequilibrarse, provocando calambres frecuentes en las piernas. Las personas con enfermedad renal crónica (ERC), especialmente quienes reciben diálisis, suelen experimentar calambres debido a cambios en los líquidos y electrolitos.
La disfunción renal puede causar calambres por desequilibrio de electrolitos, retención de líquidos que comprime músculos y nervios, acumulación de toxinas que irritan los músculos o cambios rápidos durante la diálisis. Otros signos de alerta incluyen hinchazón en tobillos o manos, fatiga, orina espumosa o con sangre, presión arterial alta y cambios en la frecuencia urinaria.
Para proteger la salud renal y reducir calambres, hidrátate bien, mantén un equilibrio de electrolitos, limita la sal, evita el uso excesivo de antiinflamatorios y consulta al médico si los síntomas persisten. Una evaluación temprana ayuda a cuidar tanto los riñones como la salud muscular.

