La mañana del jueves, el Hospital Corewell Health Beaumont Troy, ubicado a 24 millas al norte de Detroit, vivió el caos tras reportes de un tirador activo alrededor de las 7 a.m. Las autoridades emitieron una orden de refugio en el lugar mientras el personal del hospital se atrincheraba por seguridad.
Un hombre de 25 años recibió dos disparos en el brazo y fue atendido; su estado es estable. Las autoridades describieron el incidente como un ataque dirigido por un empleado del hospital, quien realizó cinco disparos en el estacionamiento, uno de los cuales alcanzó un vehículo cercano. El sospechoso se rindió posteriormente y fue arrestado en una vivienda en Macomb Township.
El personal del hospital relató momentos aterradores durante el confinamiento, observando a la policía con armas desenfundadas y temiendo por su seguridad. Advertencias en redes sociales instaron al público a evitar la zona, y escuelas cercanas también entraron en confinamiento.
El incidente conmocionó a la comunidad de Troy, evidenciando la vulnerabilidad de los espacios públicos, especialmente los hospitales. Aunque la amenaza inmediata fue contenida, surge la necesidad urgente de debatir sobre seguridad laboral, violencia armada y protección del personal y público en entornos sanitarios.

