Una familia exige respuestas tras la trágica muerte de su bebé, quien fue llevado al hospital en varias ocasiones antes de que se identificara la enfermedad que provocó el rápido deterioro de su salud. Según los familiares, el menor presentó durante días síntomas claros, como llanto persistente, fiebre y dificultad para alimentarse. En cada visita recibieron tranquilidad por parte del personal médico y regresaron a casa con recomendaciones básicas.
Con el paso del tiempo, el estado del bebé empeoró drásticamente y los padres acudieron nuevamente al centro médico, pero ya era demasiado tarde. Los médicos finalmente detectaron una condición grave que había avanzado más allá de cualquier posibilidad de recuperación. La pérdida dejó a los padres devastados y ahora cuestionan si pruebas más tempranas o una observación más cuidadosa podrían haber evitado la tragedia.
La familia presentó una denuncia formal solicitando investigar una posible negligencia médica y fallos en la evaluación de urgencias. Las autoridades sanitarias confirmaron que revisarán el caso y los protocolos aplicados.

