Una enfermera de cuidados paliativos con años de experiencia atendiendo a personas en la etapa final de la vida ha compartido algunos de los comportamientos más inquietantes que ha observado cuando los pacientes se acercan a la muerte. Estos cambios suelen sorprender a las familias que no están preparadas y pueden generar miedo simplemente por desconocer cómo el cuerpo se va apagando de forma natural.
Uno de los signos más notorios es el cambio en los patrones de respiración. A medida que el organismo pierde fuerza, la respiración puede volverse irregular, con pausas prolongadas seguidas de respiraciones rápidas. Aunque resulte angustiante de observar, normalmente no indica dolor ni sufrimiento.
Otro signo frecuente es el llamado “estertor de la muerte”, un sonido burbujeante que se produce cuando la saliva se acumula en la garganta porque el reflejo de tragar deja de funcionar. Aunque es difícil de escuchar para los familiares, el paciente suele estar inconsciente y no percibe molestia.
La enfermera explica que estos comportamientos forman parte del proceso natural de morir. Comprenderlos puede ayudar a reducir el miedo, evitar el pánico y permitir que los seres queridos se concentren en brindar consuelo, acompañamiento y una despedida más serena.

